¿Qué tratamientos ofrece un ortopedista en Puebla para fracturas o esguinces?

orthopedistLas fracturas y los esguinces son lesiones comunes que afectan a personas de todas las edades y niveles de actividad. Cuando se producen tensiones excesivas en ligamentos o rupturas en el tejido óseo, la atención de un ortopedista en Puebla resulta fundamental para lograr una recuperación adecuada y prevenir complicaciones a largo plazo. A continuación se describen los principales tratamientos que estos especialistas ofrecen, desde métodos conservadores hasta intervenciones quirúrgicas, pasando por procesos de rehabilitación que favorecen la función y la movilidad.

Manejo inicial y valoración clínica de la lesión

El primer paso en el tratamiento de una fractura o un esguince es una evaluación médica detallada. El ortopedista en Puebla realiza un examen físico exhaustivo, analiza la historia de la lesión y solicita estudios de imagen, como radiografías o ultrasonidos musculoesqueléticos. Estos exámenes permiten determinar el grado de desplazamiento óseo, la gravedad de la rotura ligamentosa y la presencia de lesiones asociadas —por ejemplo, daño en vasos sanguíneos o nervios cercanos—. Con esta información, el especialista diseña un plan de tratamiento personalizado que contempla el tipo de fractura o el grado del esguince, el estado general del paciente y sus necesidades funcionales.

Inmovilización y reducción de fracturas

En el caso de fracturas simples o con desplazamiento mínimo, el tratamiento ortopédico para fracturas suele iniciarse con la reducción cerrada y la inmovilización. La reducción implica alinear los fragmentos óseos mediante manipulación externa, seguido de la colocación de férulas, yesos o inmovilizadores removibles. Este método garantiza una posición adecuada para el proceso de consolidación ósea y reduce el riesgo de malpronunciación.

  • Férulas y yesos: Tradicionalmente se utilizan yesos de escayola o de fibra de vidrio, ajustados para cubrir la zona lesionada y mantener la articulación en posición óptima.

  • Inmovilizadores removibles: En fracturas establecidas con buena alineación, se prefieren férulas ajustables que permiten cierta higiene y control de la inflamación.

  • Reducción asistida con anestesia local: Para fracturas más dolorosas, el ortopedista puede sedar ligeramente al paciente antes de alinear los huesos.

Este tratamiento de inmovilización continúa bajo supervisión médica, con revisiones periódicas para ajustar la férula si hay cambios en la inflamación o en la posición ósea.

Tratamientos conservadores para esguinces

Cuando se trata de esguinces, el manejo conservador es la opción más frecuente, especialmente en grados I y II (estiramiento parcial o rotura moderada de los ligamentos). El ortopedista en Puebla recomienda el protocolo RICE (reposo, hielo, compresión y elevación), complementado con:

  • Vendajes funcionales o tobillera ortopédica: Para estabilizar la articulación sin inmovilizar completamente el tobillo o la muñeca.

  • Fisioterapia temprana: Movilizaciones pasivas y activas para evitar rigidez articular y favorecer el retorno del rango de movimiento.

  • Electroterapia y ultrasonido terapéutico: Modalidades de fisioterapia que reducen el edema, mejoran la circulación y aceleran la reparación ligamentosa.

  • Reforzamiento muscular progresivo: Ejercicios de fortalecimiento de la musculatura perilesional para aumentar la estabilidad articular.

El tratamiento de esguinces en Puebla también puede incluir infiltraciones de ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas cuando la lesión ligamentosa es extensa y el paciente requiere una recuperación más rápida, como en deportistas de alto rendimiento.

Intervenciones quirúrgicas en fracturas complejas

No todas las fracturas responden favorablemente a la inmovilización cerrada. En fracturas desplazadas, conminutas o que involucren la articulación, el ortopedista plantea tratamientos quirúrgicos para restablecer la anatomía ósea y facilitar la curación. Entre las técnicas más empleadas destacan:

  • Osteosíntesis con placas y tornillos: Fijación interna que proporciona estabilidad rígida y permite movilización temprana de la articulación.

  • Clavos intramedulares: Introducción de barras metálicas dentro del canal medular de huesos largos (fémur, tibia) para unir los fragmentos.

  • Fijadores externos: Utilizados en fracturas abiertas o con riesgo de infección, permiten el acceso fácil a la zona lesionada y la corrección gradual de la alineación ósea.

  • Artrodesis y reconstrucción articular: En fracturas que comprometen la superficie articular, a veces es necesario fusionar segmentos o reemplazar la articulación con prótesis.

Estas intervenciones quirúrgicas se realizan en hospitales de alta especialidad en Puebla, con técnicas mínimamente invasivas y procedimientos artroscópicos cuando sea posible, reduciendo el dolor postoperatorio y mejorando los tiempos de recuperación.

Rehabilitación post-tratamiento y regreso a la actividad

La fase de rehabilitación es esencial tanto en el tratamiento de fracturas como en el manejo de esguinces. Una vez que el ortopedista permite la carga progresiva o la remoción de la férula, el proceso de fisioterapia se intensifica:

  1. Movilización articular guiada: Favorece la circulación sin comprometer la estabilidad.

  2. Fortalecimiento muscular específico: Programas de resistencia adaptados según la zona lesionada (ejercicios isométricos, excéntricos y concentrados).

  3. Propiocepción y equilibrio: Ejercicios en superficies inestables para mejorar la coordinación y prevenir recaídas.

  4. Reeducación funcional: Simulación de actividades diarias o deportivas bajo supervisión del terapeuta.

El ortopedista en Puebla supervisa el progreso mediante evaluaciones periódicas y, de ser necesario, ajustes en la terapia física. El objetivo es recuperar la fuerza, la flexibilidad y la confianza en la articulación lesionada.

Terapias complementarias y prevención de complicaciones

Para optimizar los tiempos de recuperación y minimizar el riesgo de complicaciones, el ortopedista puede incorporar terapias complementarias:

  • Terapia con ondas de choque: Estimula la regeneración ósea y ligamentosa en lesiones de difícil cicatrización.

  • Terapia de campo electromagnético pulsado: Favorece la consolidación en fracturas con retardo de unión.

  • Suplementación nutricional: Asesoría en ingesta de calcio, vitamina D y colágeno para fortalecer la matriz ósea y los tejidos blandos.

  • Control de la inflamación sistémica: Manejo de comorbilidades (diabetes, enfermedades autoinmunes) que pueden enlentecer la curación.

La prevención de complicaciones como la pseudoartrosis, la rigidez crónica o la inestabilidad articular depende de un manejo integral que incluya la visión experta del ortopedista y la participación activa del paciente en su propio proceso de recuperación.

 


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