El alta después de una cirugía del corazón o del tórax es un momento trascendental: marca el paso de la vigilancia intensiva a la autocuidado supervisado en el hogar. Para que esta transición sea segura, tu cirujano cardiotorácico coordina un plan integral que incluye educación al paciente y a la familia, control del dolor, rehabilitación cardiaca, seguimiento estrecho y metas diarias claras. Este artículo explica, de forma práctica y rigurosa, cómo prepararte para salir de UCI, qué esperar durante los primeros días en casa y cuáles son las señales de alarma que ameritan reconsulta inmediata.
Objetivos del plan de alta
- Seguridad clínica: minimizar complicaciones (infecciones, trombosis, arritmias y descompensaciones respiratorias).
- Recuperación funcional progresiva: favorecer la independencia para las actividades de la vida diaria.
- Adherencia terapéutica: asegurar que comprendas horarios y dosis de medicamentos.
- Educación estructurada: saber cómo cuidar la herida, cuándo caminar, qué comer y cuándo llamar al equipo.
- Continuidad de la atención: programar controles con tu cirujano cardiotorácico, cardiología, rehabilitación y, si aplica, neumología y nutrición.
Antes de salir de UCI y de piso: criterios de alta
Tu equipo verificará que se cumplan al menos estos puntos:
- Estabilidad hemodinámica y respiratoria, con oxigenación adecuada en reposo y al esfuerzo leve.
- Dolor controlado con analgésicos orales y sin efectos secundarios incapacitantes.
- Movilización segura: te sientas, te pones de pie y deambulas con apoyo mínimo.
- Tolerancia a la vía oral, con nutrición iniciada y riesgo de náusea/vómito menor.
- Educación en cuidados de la herida y técnica de higiene torácica/respiratoria.
- Plan de medicación por escrito (nombres, dosis, horarios, duración y ajustes).
- Primeras citas de seguimiento ya agendadas y contacto directo en caso de urgencia.
Medicamentos al egreso: hoja de ruta clara
Tu cirujano cardiotorácico y el equipo prescribirán un esquema personalizado. Es fundamental:
- Llevar un registro (tabla o app) con nombre genérico, dosis, horario y objetivo del fármaco.
- Consultar interacciones con suplementos, herbolarios y analgésicos de venta libre.
- Preguntar por reincio de anticoagulantes/antiagregantes, metas de INR si usas anticoagulantes orales y duración esperada.
- No suspender ni duplicar dosis por cuenta propia; ante dudas, comunícate con el equipo.
Cuidado de la herida quirúrgica y del esternón
- Mantén el área limpia y seca; cambia apósitos según indicación.
- Evita manipular costras, aplicar cremas no autorizadas o exponer la herida al sol.
- Si tuviste esternotomía, respeta precauciones esternales: no levantar peso, no empujar/jalar objetos pesados, usar técnica de “abrazo de almohada” para toser o levantarte.
- Observa signos de alarma locales: enrojecimiento progresivo, calor, dolor que aumenta, secreción, mal olor, apertura de puntos.
Higiene respiratoria y ejercicios en casa
La respiración eficaz previene atelectasias y neumonías:
- Usa el espirómetro incentivador si te lo indicaron: series de 10 inspiraciones profundas, 4–6 veces al día.
- Practica respiración diafragmática y tos asistida (con apoyo de almohada).
- Ventila los espacios, evita humo y aerosoles irritantes.
Movilización y actividad física por fases
La movilidad es un tratamiento. Un esquema orientativo (ajustado a tus indicaciones):
- Días 1–3 en casa: 4–6 caminatas cortas al día dentro de casa; sentarte a la mesa; higiene personal con ayuda mínima.
- Días 4–7: caminatas de 5–10 minutos al aire libre (si es seguro), ejercicios de piernas y brazos sin peso; pausas activas cada 2–3 horas.
- Semanas 2–4: incremento progresivo del tiempo de marcha (15–25 minutos), ejercicios isométricos suaves y trabajo postural.
- Semanas 5–8: integración formal a rehabilitación cardiaca con entrenamiento aeróbico moderado y fuerza leve.
- Después de la semana 8: progresión según metas, siempre con autorización del cirujano cardiotorácico y del equipo de rehabilitación.
Nutrición cardioprotectora y cuidado metabólico
- Prioriza proteína de alto valor biológico (pescado, pollo, leguminosas, lácteos bajos en grasa) para la cicatrización.
- Aumenta frutas, verduras y granos integrales; limita azúcares simples y grasas trans.
- Sodio moderado para evitar retención de líquidos y presión elevada.
- Hidrátate adecuadamente, salvo indicación de restricción.
- Si vives con diabetes, mide glucosa con la frecuencia indicada y registra valores.
Salud mental, sueño y dolor
- Es frecuente sentir ansiedad o cambios en el estado de ánimo. Habla con tu familia y con el equipo de salud; existen estrategias y apoyos específicos.
- Estructura una higiene del sueño: horarios regulares, pantallas fuera de la habitación y rutina relajante.
-
El dolor debe ser tolerable; si interfiere con la respiración profunda o con la marcha, reporta a tu equipo para ajuste del esquema.
Señales de alarma: cuándo contactar al equipo o acudir a Urgencias
- Fiebre mayor a 38 °C, escalofríos o malestar general creciente.
- Disnea en reposo, tos con sangre o dolor torácico nuevo o que se intensifica.
- Palpitaciones persistentes, sensación de desmayo o desmayos.
- Edema marcado de piernas, ganancia de peso >2 kg en 48 horas o disminución de orina.
- Sangrado anormal, hematomas extensos o encías que sangran fácilmente (en terapia anticoagulante).
- Herida con enrojecimiento progresivo, secreción, mal olor o apertura.
Rehabilitación cardiaca y educación continua
La rehabilitación cardiaca es un pilar del éxito a mediano y largo plazo:
- Fase I (hospitalaria): aprendizaje de ejercicios respiratorios y primeros pasos.
- Fase II (ambulatoria): programa supervisado con metas de capacidad funcional, control de presión, peso y glucosa, y educación en estilos de vida.
- Fase III (mantenimiento): consolidación de hábitos, prevención de recaídas y metas personalizadas (retorno laboral y actividades recreativas).
Pregunta por materiales impresos o digitales y por talleres para pacientes y cuidadores.
Seguimiento: calendario sugerido
El cronograma exacto lo definirá tu cirujano cardiotorácico, pero de forma general:
- Semana 1–2: revisión de herida, dolor, tolerancia a la marcha y ajuste de fármacos.
- Semana 4–6: evaluación funcional, ecocardiograma de control (según el caso) y progreso de rehabilitación.
- Mes 3: consolidación de metas, retorno escalonado al trabajo y plan de ejercicio independiente.
- Posteriormente: controles semestrales o anuales, según patología y tipo de intervención (reparación/reemplazo valvular, revascularización, cirugía de aorta, cirugía torácica).
Checklist para la salida y los primeros 7 días
- Plan de medicación con dosis y horarios, y receta suficiente.
- Citas programadas: cirugía, cardiología y rehabilitación.
- Instrucciones escritas de herida, baño y señales de alarma.
- Contacto 24/7 o vía de comunicación para dudas urgentes.
- Apoyo en casa: familiar/cuidador para traslados y tareas básicas.
- Ambiente seguro: pasillos libres, alfombras fijadas, buena iluminación.
- Termómetro y baumanómetro si se te indicó; libreta o app para registrar signos, glucosa y peso.
Preguntas útiles para tu próxima consulta
- ¿Cuándo puedo conducir y volver al trabajo?
- ¿Qué metas de marcha y ejercicio debo alcanzar la próxima semana?
- ¿Cuándo retomar anticoagulantes/antiagregantes si hubo ajustes y cuál es mi meta de INR (si aplica)?
- ¿Qué síntomas ameritan acudir a Urgencias vs. llamar a la clínica?
- ¿Necesito ajustes nutricionales o suplementos específicos para cicatrización?
Salir de la UCI y regresar a casa es un paso esperanzador, pero requiere disciplina y acompañamiento. Con un plan claro, educación continua y comunicación abierta con tu cirujano cardiotorácico, cada día en casa se convierte en una oportunidad para recuperar fuerza, autonomía y calidad de vida. Sigue tu calendario, registra tus progresos y no dudes en resolver dudas: la prevención y la constancia son tus mejores aliadas.