La cirugía oncológica es un trayecto que inicia con la sospecha clínica y culmina en una intervención planificada al detalle para lograr control local de la enfermedad, preservar la función y favorecer la recuperación. Este recorrido integra a múltiples especialistas y tecnologías, con el cirujano oncólogo como coordinador del plan quirúrgico. A continuación, se describen las etapas clave, las decisiones que se toman en cada una y las acciones que pueden mejorar tu experiencia y resultados.
1) De la sospecha al diagnóstico confirmatorio
El proceso comienza con la evaluación clínica y la realización de estudios de imagen y laboratorio. Dependiendo del caso, se solicitan tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) o PET-CT, además de marcadores tumorales y análisis específicos.
La confirmación llega a través de una biopsia: se obtiene tejido por punción, endoscopia o cirugía menor. El patólogo determina el tipo histológico y, cuando corresponde, características moleculares que influirán en el tratamiento.
Tu papel: lleva a tus consultas reportes previos, estudios en formato digital y un registro de síntomas con fechas. Esto ayuda al cirujano oncólogo y al equipo a acelerar la ruta diagnóstica.
2) Estadificación y determinación de la extensión
Con el diagnóstico confirmado, se define el estadio de la enfermedad (tamaño tumoral, ganglios y metástasis). Esta etapa orienta si la cirugía oncológica será el primer paso, si conviene neoadyuvancia (terapia sistémica o radioterapia antes de operar) o si la intervención tendrá un objetivo paliativo o de rescate funcional.
Herramientas clave:
- Imagenología avanzada para delimitar relaciones anatómicas con nervios y vasos.
- Reconstrucciones 3D que ayudan a planear trayectorias quirúrgicas.
- Mapeo linfático y ganglio centinela en tumores seleccionados.
3) Junta oncológica y plan individualizado
En la junta oncológica (tumor board), el caso se analiza con radiólogos, patólogos, oncólogos médicos, radio-oncólogos, anestesiólogos, enfermería oncológica, nutrición y rehabilitación. Se define la secuencia terapéutica y el rol de la cirugía oncológica: curativa con márgenes negativos, citorreductora, diagnóstica o paliativa.
El cirujano oncólogo explica riesgos y beneficios, el abordaje (abierto, laparoscópico o robótico) y la posible conversión a cirugía abierta si la seguridad lo exige. Este es el momento de la decisión compartida, en la que tus preferencias y metas personales (retorno al trabajo, preservación de imagen corporal, control del dolor) se integran al plan.
4) Preparación preoperatoria y optimización (prehab)
La preparación influye en la recuperación. Entre las medidas habituales:
- Valoración cardiopulmonar y control de comorbilidades (diabetes, hipertensión, EPOC, apnea del sueño).
- Ajuste de fármacos que incrementan el sangrado (anticoagulantes, antiagregantes, AINES) bajo indicación médica.
- Soporte nutricional, especialmente si hubo pérdida de peso o hay desnutrición.
- Cese de tabaco y alcohol, idealmente 4 semanas antes.
- Educación preoperatoria: expectativas sobre dolor, movilidad y dieta posquirúrgica.
Muchos centros aplican protocolos ERAS (Enhanced Recovery After Surgery) que estandarizan hidratación, analgesia multimodal, ayuno racional y movilización temprana para acelerar la recuperación.
5) Consentimiento informado y logística
Antes de la intervención, se revisa el consentimiento informado con el cirujano oncólogo: objetivo de la cirugía, potenciales complicaciones, cuidados de la herida y calendario de seguimiento.
Prepara una carpeta con identificación, póliza (si aplica), estudios recientes, recetas y contactos de emergencia. Organiza tu red de apoyo (traslados, ayuda en casa) y alista una maleta inteligente con ropa cómoda, artículos de higiene y cargadores.
6) El día de la cirugía: seguridad y precisión
En quirófano, el equipo aplica una lista de verificación (identidad, marcaje del sitio, alergias, antibiótico profiláctico cuando corresponde). Anestesiología establece monitoreo avanzado y un plan de analgesia multimodal.
Durante la cirugía oncológica, el cirujano oncólogo realiza la resección con criterios oncológicos estrictos, apoyado por:
- Óptica HD/4K o visión 3D para disección por planos anatómicos.
- Ultrasonido intraoperatorio (hígado, páncreas) para localizar lesiones profundas.
- Fluorescencia con ICG para perfusión de anastomosis, identificación de ganglio centinela y estructura biliar o vascular.
- Patología intraoperatoria (cortes por congelación) que confirma márgenes y guía decisiones en tiempo real.
- Dispositivos de energía avanzada (ultrasonido, radiofrecuencia, selladores) para hemostasia precisa.
La prioridad siempre es la radicalidad oncológica y la seguridad del paciente.
7) Recuperación inmediata y control del dolor
Tras la intervención, pasas a recuperación con vigilancia de signos vitales, control de dolor y manejo de náusea. Se incentiva la respiración profunda y, cuando es seguro, la deambulación temprana.
La analgesia multimodal y, en casos seleccionados, bloqueos regionales reducen el uso de opioides y favorecen el movimiento, lo que disminuye complicaciones respiratorias o trombóticas.
8) Hospitalización: metas diarias y educación
Durante la estancia, el equipo define metas diarias: sentarse, caminar, tolerar líquidos, avanzar la dieta, controlar el dolor con orales y cuidado de la herida. Enfermería oncológica te enseña curaciones y manejo de drenajes (si existen). Nutrición clínica ajusta el plan alimentario para cicatrizar y mantener masa muscular. Fisioterapia trabaja fuerza, equilibrio y ejercicios respiratorios.
9) Alta y cuidados en casa
El alta llega cuando cumples criterios de seguridad: movilidad básica, control del dolor, tolerancia a la dieta y signos estables. Te entregan indicaciones por escrito:
- Medicación y esquema de analgesia.
- Curaciones y baño (cuándo y cómo).
- Restricciones (peso a cargar, manejo, actividad sexual).
- Citas de control y teléfonos de contacto.
Señales de alarma que exigen consulta inmediata: fiebre >38 °C, enrojecimiento intenso o secreción purulenta de la herida, sangrado activo, dolor torácico, dificultad para respirar, pierna inflamada y dolorosa, vómito persistente o dolor no controlado.
10) Patología definitiva y plan adyuvante
El reporte de patología definitiva confirma márgenes, grado y otras variables pronósticas. Con estos datos, el cirujano oncólogo y oncología médica definen si necesitas terapias adyuvantes (quimioterapia, radioterapia, terapias dirigidas o inmunoterapia) y el calendario de inicio.
11) Seguimiento oncológico y retorno a la vida diaria
El seguimiento incluye revisiones periódicas, marcadores tumorales e imagen de control según el riesgo de recaída. La rehabilitación continúa con objetivos progresivos de movilidad y fuerza; la psicooncología ayuda a manejar ansiedad, sueño y adaptación. El retorno laboral se valora por demanda física y tipo de intervención; las tareas de oficina suelen retomarse antes que trabajos con carga pesada.
12) Preguntas útiles para tu consulta
Lleva este listado y añade las tuyas:
- ¿Cuál es el objetivo de mi cirugía oncológica (curativa, citorreductora, paliativa o diagnóstica)?
- ¿Qué abordaje recomienda y por qué (abierto, laparoscópico o robótico)?
- ¿Cómo garantizan los márgenes oncológicos y el manejo de ganglios?
- ¿Qué dolor, dieta y movilidad debo esperar en los primeros días?
- ¿Necesitaré terapias adyuvantes y cuándo iniciarían?
- ¿Qué señales de alarma ameritan acudir de inmediato?
13) Checklist rápido para tu carpeta del paciente
- Identificación, póliza y consentimientos firmados.
- Reportes de patología, discos de TC/RM/PET-CT y sus informes.
- Lista de medicamentos, alergias y comorbilidades.
- Teléfonos de contacto del equipo y fechas de control.
- Plan de curaciones, analgésicos y restricciones.
Este material es informativo y no sustituye la consulta presencial. Ante diagnóstico oncológico o sospecha de cáncer, agenda una valoración con un cirujano oncólogo para diseñar un plan de cirugía oncológica seguro y personalizado.

El cáncer de mama es una de las enfermedades más diagnosticadas en mujeres a nivel mundial y, en México, representa una de las principales causas de mortalidad femenina. Sin embargo, la detección oportuna marca una gran diferencia entre un tratamiento exitoso y una evolución más compleja. Contar con un diagnóstico temprano, preciso y realizado en un entorno médico confiable es esencial para preservar la salud. En este sentido, Hospital Ángeles se posiciona como una de las instituciones médicas más reconocidas por su excelencia en diagnóstico, tecnología de vanguardia y atención personalizada para las pacientes con sospecha o antecedentes de cáncer de mama.
El impacto psicológico de enterarse de que se padece un cáncer mamario es significativo. Es normal sentir miedo, tristeza o incredulidad. Reconocer estas emociones y permitirte procesarlas es el primer paso:

El éxito del tratamiento con Ytrium-90 está intrínsecamente ligado a la etapa en que se diagnostica el cáncer. Un diagnóstico temprano mejora las tasas de éxito al permitir la intervención antes de que el tumor alcance un tamaño crítico o se disemine a otras partes del cuerpo. Además, la evaluación precoz de la enfermedad facilita la planificación de un régimen de tratamiento más efectivo, adaptado a las necesidades específicas del paciente.
¿Cómo se Diagnostica el Cáncer de Mama?