Las fracturas en niños son frecuentes debido a la actividad física, la curiosidad natural y la inmadurez de ciertas estructuras óseas. Aunque la mayoría evoluciona favorablemente, requieren valoración oportuna por un traumatólogo para evitar secuelas, especialmente cuando se compromete la placa de crecimiento. En Hospital Ángeles, los traumatólogos y ortopedistas pediátricos cuentan con imagenología de alta resolución, yesos y férulas específicas para la edad, así como protocolos de rehabilitación adaptados a las necesidades de cada familia.
Cómo reconocer una posible fractura infantil
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Dolor intenso e inmediato tras la caída o el golpe.
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Inflamación y hematoma que aumentan con el paso de los minutos.
- Deformidad o angulación visible del brazo o la pierna.
- Imposibilidad o rechazo a usar la extremidad, cojera marcada o incapacidad para apoyar.
- Dolor a la palpación localizado en un punto específico.
- Chasquido percibido por el niño o quienes lo acompañan.
Ante estos signos, evita “probar” el rango de movimiento o “acomodar” el hueso en casa. Lo indicado es inmovilizar de forma básica y acudir a Urgencias de Hospital Ángeles para valoración por traumatólogo.
Primeros auxilios: qué hacer (y qué no)
Qué hacer
- Mantén la calma y tranquiliza al niño. La ansiedad incrementa el dolor.
- Inmoviliza con una férula improvisada (por ejemplo, una revista rígida) desde la articulación por encima hasta la de abajo de la zona afectada.
- Aplica frío local (nunca directamente sobre la piel; usa una tela) 15–20 minutos para disminuir inflamación.
- Eleva la extremidad si es posible, sin causar dolor.
- No ofrezcas alimentos o bebidas si sospechas que requerirá sedación o cirugía.
Qué no hacer
- No intentes reducir o “poner en su lugar” un hueso deformado.
- No muevas innecesariamente la extremidad.
- No apliques pomadas calientes ni masajes.
- No demores la atención “para ver si se pasa”. El tiempo es clave para evitar complicaciones.
Valoración en Hospital Ángeles: del diagnóstico al plan
El traumatólogo pediatra realizará:
- Historia clínica y exploración física: mecanismo de lesión, nivel de dolor, movilidad distal, estado de la piel y circulación.
- Imagenología: radiografías en dos proyecciones; en situaciones específicas, ultrasonido (en lactantes) o resonancia magnética para lesiones de cartílago/placa de crecimiento.
- Clasificación de la fractura: completa, incompleta (tallo verde, en torus), desplazada/no desplazada, intraarticular, abierta o con afectación fisaria (placa de crecimiento). Esta última requiere especial cuidado para prevenir alteraciones de longitud o angulación con el tiempo.
Tratamientos más utilizados
- Inmovilización con yeso o férula: en fracturas estables y no desplazadas. Los ortopedistas emplean materiales ligeros y transpirables adecuados para niños; se dan instrucciones de cuidado del yeso (mantener seco, vigilar hormigueo o aumento de dolor).
- Reducción cerrada: bajo sedación o anestesia, el traumatólogo alinea los fragmentos sin incisión; posteriormente coloca yeso.
- Fijación quirúrgica: cuando la fractura está muy desplazada, es inestable, es abierta o compromete la articulación/placa de crecimiento. Se utilizan clavos elásticos intramedulares, placas o tornillos de bajo perfil que facilitan la recuperación y reducen el riesgo de daño adicional.
- Rehabilitación pediátrica: ejercicios suaves de movilidad, fortalecimiento progresivo y entrenamiento propioceptivo. En niños, la capacidad de remodelación ósea es alta, pero el seguimiento estructurado optimiza la función y reduce el tiempo de inactividad.
Fracturas frecuentes por zona anatómica
- Antebrazo (radio y cúbito): muy comunes al caer con la mano extendida. Pueden ser en “tallo verde” (incompletas). Suelen resolverse con reducción cerrada y yeso; el seguimiento radiográfico es clave para verificar la alineación.
- Codo (supracondíleas del húmero): requieren vigilancia por riesgo de afectación neurovascular. La intervención temprana por traumatólogos evita complicaciones como rigidez o malunión.
- Muñeca (radio distal): frecuentes en juegos y deportes. Manejo con inmovilización; en desplazamientos importantes se considera reducción y, ocasionalmente, fijación.
- Tobillo y pierna (tibia y peroné): dolor al apoyar y deformidad variable; es esencial descartar fractura por avulsión en niños deportistas.
- Clavícula: suele tratarse de forma conservadora con cabestrillo; el dolor cede en pocos días.
- Placa de crecimiento (fisis): cualquier dolor óseo cerca de una articulación tras un trauma debe asumir afectación fisaria hasta demostrar lo contrario. El tratamiento oportuno minimiza alteraciones del crecimiento.
Cuidados en casa y señales de alarma
- Eleva la extremidad en las primeras 48–72 horas para reducir edema.
- Aplica hielo envuelto en tela 10–15 minutos, 3–4 veces al día, siempre con autorización médica.
- Revisa la piel bajo el yeso y pregunta al niño por sensaciones anormales.
- Control del dolor con medicación prescrita; evita automedicar antiinflamatorios sin indicación.
- Acude de inmediato a Hospital Ángeles si observas: dolor que no cede con analgésicos, hormigueo, palidez o frialdad de dedos, fiebre, mal olor del yeso, aumento súbito de la inflamación o si el yeso se rompe o moja.
Tiempo de consolidación y regreso a la actividad
En edad pediátrica, el hueso consolida más rápido que en adultos. De manera general:
- Miembros superiores: 3–6 semanas según tipo y localización.
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Miembros inferiores: 4–8 semanas, con apoyo progresivo según indicación.
El retorno al deporte es gradual, empezando por movilidad, luego fuerza y finalmente gestos específicos. Los traumatólogos pueden solicitar radiografías de control y pruebas funcionales antes de autorizar actividades de impacto.
Prevención: reduce el riesgo sin frenar el juego
- Supervisión adecuada en parques, canchas y juegos infantiles.
- Equipamiento de protección: casco, muñequeras, rodilleras y calzado apropiado para cada deporte.
- Ambientes seguros: superficies antideslizantes, barandales firmes, eliminación de obstáculos en casa y escuela.
- Nutrición rica en calcio y vitamina D, sol moderado y actividad física regular para un esqueleto fuerte.
- Educación en técnicas de caída para deportes como patinaje o ciclismo.
- Revisiones periódicas con ortopedistas/traumatólogos si el niño practica deporte competitivo o ha tenido fracturas previas.
Por qué elegir Hospital Ángeles para fracturas pediátricas
- Atención inmediata 24/7 en Urgencias con acceso a traumatólogos.
- Imagenología de alta calidad (radiografía digital, ultrasonido y resonancia) con protocolos amigables para niños.
- Materiales y técnicas pediátricas que reducen el dolor y el tiempo de inmovilización.
- Trabajo multidisciplinario con rehabilitación, anestesiología y, cuando se requiere, psicología para acompañar a la familia durante el proceso.
- Seguimiento estructurado con citas programadas para asegurar que el crecimiento y la función se mantengan en línea con lo esperado.
Actúa con rapidez y confianza. Ante una caída o golpe con sospecha de fractura, busca atención con un traumatólogo en Hospital Ángeles. Un diagnóstico temprano y un plan personalizado son la mejor garantía para que tu hijo vuelva a jugar, aprender y crecer con seguridad.
Las fracturas y los esguinces son lesiones comunes que afectan a personas de todas las edades y niveles de actividad. Cuando se producen tensiones excesivas en ligamentos o rupturas en el tejido óseo, la atención de un ortopedista en Puebla resulta fundamental para lograr una recuperación adecuada y prevenir complicaciones a largo plazo. A continuación se describen los principales tratamientos que estos especialistas ofrecen, desde métodos conservadores hasta intervenciones quirúrgicas, pasando por procesos de rehabilitación que favorecen la función y la movilidad.
Las fracturas son lesiones óseas comunes que pueden ocurrir debido a diferentes circunstancias, como accidentes, caídas o traumatismos. Cuando una fractura ocurre, es importante recibir la atención adecuada de un traumatólogo en Monterrey o en tu lugar de origen para evaluar la lesión, determinar el tipo de fractura y proporcionar el tratamiento necesario. En este artículo, exploraremos los diferentes tipos de fracturas que pueden ocurrir y cómo un traumatólogo puede abordar cada caso.